El
miedo es nuestra emoción más primaria. El miedo intenso
toma control de todo lo que esté en nuestra mente y de nuestro
cuerpo. Al sentir un peligro intenso, perdemos el interés por
comer, dormir, por el sexo, o por cualquier otra cosa que no sea el
buscar la manera de superar la amenaza.
Según
Rush W. Dozier en su libro "Fear Itself", hay al menos tres
sistemas en el cerebro humano para reaccionar ante el miedo y procesarlo:
1)
El primero es el sistema primitivo del miedo. Todo
animal cuando se siente frente a un peligro, toma una de dos acciones:
huir o pelear. Esta es una reacción que es la base de todas
nuestras reacciones ante el miedo, y ha estado presente por millones
de años en muchas especies. Este sistema primitivo opera fuera
del control de la conciencia y de la razón. Nuestro cuerpo
detecta el peligro de manera automática, aún sin que
nosotros estemos conscientes de ello, y reacciona automáticamente.
El sistema de miedo primitivo percibe todo en cuestión de “amenazante”,
o “no amenazante”, y si el peligro que percibe es suficientemente
alto, desencadena una respuesta de miedo masiva.
El sistema primitivo procesa la información que proviene del
exterior y crea una imagen que representa lo que está percibiendo.
Mucho antes de que nosotros nos demos cuenta de lo que sucede, el
sistema primitivo decide si lo que percibe del exterior es algo que
representa peligro. Si decide que si hay peligro, se dispara la respuesta
de huir o pelear. Mientras eso sucede, el cerebro continúa
recibiendo más información del exterior, y va detallando
esa imagen inicial. Con base en esta información más
detallada, el sistema primitivo evalúa si su reacción
inicial fue correcta, o si todo resultó ser una falsa alarma.
2)
El segundo sistema de miedo llamado sistema de miedo racional
es
más lento y elaborado. Este sistema analiza a profundidad
toda la información que recibe del sistema primitivo y
el cerebro. Evalúa racionalmente la naturaleza de un miedo
específico, y toma en cuenta diferentes posibilidades y
opciones, incluyendo otro tipo de respuestas más complejas
que las respuestas básicas de huir o pelear. Por ejemplo
puede intentar engañar en lugar de huir, o en lugar de
pelear puede intentar negociar. Este sistema es el que planea,
contemplando todas las posibilidades y escenarios que debemos
considerar conscientemente para evitar amenazas presentes o futuras.
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PARA
MAYOR INFORMACIÓN:


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El
sistema primitivo del miedo comienza a funcionar alrededor de un décimo
de segundo después de la primera percepción de peligro,
antes de que nos demos cuenta de lo que pasa. El sistema racional
del miedo entra en acción una fracción de segundo más
tarde, después de que la información del exterior es
procesada y se vuelve información consciente para nosotros.
3)
El tercer sistema de miedo es la conciencia misma. La
conciencia, es la que toma las decisiones. Hace de mediador entre
el sistema primitivo y el racional, entre los conflictos que se generan
entre la emoción y la razón. Analiza las opciones que
presenta el sistema racional, y decide cual de éstas debe escoger.
Incluso tiene la capacidad de detener la respuesta primitiva de huir
o pelear, pero esto no es nada sencillo. El sistema primitivo es muy
poderoso, y de él surgen nuestras fobias, las cuales son extremadamente
difíciles de eliminar conscientemente. Si el sistema primitivo
activa una respuesta de miedo ante las alturas, se activa ante toda
altura, no importa si la persona está parada en la orilla de
una barranca, o en el mirador de un edificio alto con barandales y
protección suficiente. Para el sistema primitivo las alturas
son alturas y dispara la misma señal de alarma ante uno que
ante el otro. De aquí surge la fascinación por los juegos
en las ferias, por ejemplo, en donde el sistema primitivo del miedo
se activa ante el “peligro” de caer, de ser atacado y de sentirse
vulnerable, mientras que aunque la conciencia sabe que en realidad
no existe tal peligro, las emociones que se viven son muy intensas.
Se puede apreciar que el miedo es una emoción muy compleja
pero indispensable para la supervivencia. Es una especie de guardián
que siempre está alerta mientras nosotros realizamos todo tipo
de actividades, y que cuando percibe una amenaza, no solamente nos
lo hace saber, sino que prepara automáticamente a todo el organismo
para que pueda dar la mejor respuesta posible y así incrementar
las posibilidades de superar la amenaza. El miedo puede ser una emoción
incómoda en algunas situaciones, particularmente en la vida
civilizada que llevamos los seres humanos, pero lo cierto es que ese
miedo siempre nos está protegiendo de todo aquello que percibimos
como peligroso y que no nos sentimos capaces de superar, ya sea enfrentar
a un león, o cambiar de carril en el periférico.
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