Agorafobia.
Un
componente importante de la agorafobia son los ataques
de pánico. La agorafobia es un miedo a estar en lugares
o en situaciones de las que sería difícil escapar, o
en donde la persona siente que nadie la ayudaría si es que
llega a tener un ataque de pánico. Comúnmente el miedo
es a salir a lugares como centros comerciales, mercados, cines, elevadores,
autopistas, etc. o incluso el quedarse solo en casa. En ocasiones
la persona se siente más tranquila si es acompañada
por alguien de confianza.
Fobia
social.
Las
personas con fobia social tienen un intenso miedo a estar en situaciones
sociales como fiestas, reuniones, cursos, juntas, etc. Cualquier situación
en donde la persona siente que está expuesta a las críticas
y a ser juzgada por los demás. Normalmente estas personas tienden
a evitar todo tipo de interacción social y se aíslan.
Estrés
post-traumático.
Muchas
personas que han vivido experiencias traumáticas como un accidente,
una violación, un secuestro, una guerra o un terremoto, siguen
experimentando el terror que sintieron en el evento mucho tiempo después
de que éste sucedió. Tienen pesadillas, recuerdos repetitivos
del evento, reviven el evento y el miedo en su mente como si estuvieran
ahí nuevamente, miedo a que algo les va a suceder, pérdida
de interés en actividades, falta de concentración e
irritabilidad. (ver
artículo sobre estés post traumático)
Trastorno
obsesivo-compulsivo.
La
obsesividad se refiere a un pensamiento repetitivo que no tiene sentido,
pero que continúa apareciendo en la mente de la persona. La
complusividad se refiere a una conducta repetitiva que generalmente
está alimentada por el pensamiento obsesivo. Esta conducta
tiene el objetivo de reducir la ansiedad generada por el pensamiento.
Un ejemplo es la persona que necesita regresar a su casa constantemente
a revisar si cerró bien la puerta.