Y vamos quitándole
lo simplista al mito. No se trata nada más de sonreír
y entonces tu vida va a cambiar. Se trata de activar en ti un montón
de actitudes y cambios que sí se vuelven el motor de muchas
diferencias en tu vida. Pero tienes que entender cómo es que
la sonrisa interactúa con tu autoestima y tu nivel de estrés
para que te resulte realmente bien.
En realidad no
existe sólo un tipo de respuesta llamada sonrisa. Existen dos
grandes tipos de sonrisas. La sonrisa de afuera y la sonrisa
desde adentro, y claro está que cada una de estas
tiene cualidades diferentes, aunque se relacionan entre sí.
La sonrisa externa es sencillamente el movimiento
facial de los músculos que dibujan la sonrisa en la cara. Esto
lo podemos hacer sin problema voluntariamente cuando decidimos que
queremos mostrar una sonrisa y la creamos nosotros.
La sonrisa
interna es espontánea. Es la que nace sin que lo decidamos.
Claro que usa varios de los mismos músculos de la cara que
la sonrisa voluntaria, pero también usa otros músculos
y otras zonas cerebrales diferentes. El secreto para obtener resultados
positivos con esta fórmula es que hay que saber usar las dos
sonrisas.
Hay estudios comprobados
de algo que se llama “control emocional por retroalimentación
facial” propuesto por un investigador llamado Sylvan Tomkins.
No importa que el nombrecito sea complicado, ahora te diremos qué
es lo importante. Resulta que cuando movemos voluntariamente los músculos
de nuestro rostro y ponemos cara de enojo, nuestro cerebro reconoce
que tenemos cara de enojo y empieza a generar un estado emocional
de enojo. Si ponemos cara de tristeza, el cerebro facilita los procesos
emocionales de tristeza y si ponemos cara de alegría, si sonreímos,
nuestro cerebro nos facilita sentir emociones de alegría.
Por supuesto esa
emoción de alegría no es muy profunda y es fácilmente
destruible por otra emoción más fuerte como un enojo
o una tristeza. Es por esto que sentimos que la idea simplista de
“sonríe y tu vida va a cambiar” no es realmente
útil frente a problemas grandes de la vida. Cuando estamos
en un problema, si nos dicen “sonríe”, sentimos
que estamos fingiendo la sonrisa y que nuestra emoción de enojo,
preocupación, ansiedad, tristeza o depresión sigue ahí.
Pero ¿qué
crees? Que si mides las respuestas cerebrales cuando estás
preocupado sin fingir la sonrisa y cuando estás preocupado
fingiendo la sonrisa, el nivel de preocupación sí baja
y el nivel de relajación sí aumenta, lo que pasa es
que el cambio de las emociones no es lo suficientemente grande para
que lo podamos percibir.
Así que
la sonrisa de afuera (o voluntaria) sí provoca una diferencia,
pero no es útil a menos que sepas cómo usar esa diferencia.
Y aquí viene la utilidad de la sonrisa interna. Como dijimos,
esa es resultado de un verdadero estado de ánimo positivo.
Bien, pues resulta que también está comprobado que las
respuestas emocionales se hacen hábito y que cuando tienes
una costumbre emocional de mantener un ánimo positivo, es muy
fácil que se despierten en ti emociones positivas con una pequeña
señal positiva que tu cerebro registre.
¿Ya ves
por dónde vamos? En resumen, la sonrisa de afuera es como un
botón que sirve para activar la sonrisa de adentro. Y la sonrisa
de adentro se hace cada vez más fuerte y se dispara con más
facilidad mientras más constante sea tu intención de
generar en ti una emoción positiva. No tiene caso explicar
cómo funciona este círculo virtuoso aquí, pero
créeme que la sonrisa de afuera despierta a la de adentro y
la de adentro hace cada vez más efectiva a la de afuera para
despertar un verdadero estado de ánimo positivo.
Claro está
que la sonrisa de adentro tiene más fuerza mientras más
bajo esté tu nivel de estrés y ansiedad
y mientras más alto esté tu nivel de bienestar personal,
tu comodidad contigo mismo y tu autoestima.
A todas las personas que vayan haciendo la costumbre de sonreír,
la vida les va a cambiar, pero por supuesto, qué tan rápido
y qué tan grandes son los cambios depende de que tanto hayan
cultivado dentro de ellos estas actitudes y emociones positivas de
bienestar y autoestima. (Y esto no quiere decir que a las personas
con buena autoestima les funciona muy bien lo de la sonrisa, tampoco
les funciona al principio. Lo que quiere decir es que si
haces un trabajo para fortalecer la autoestima, no importa
el nivel en el que esté, el efecto de la sonrisa es cada vez
más poderoso y más cambios positivos se desencadenan
en tu vida).
Por esto es que
las personas que se interesan en trabajar sobre su nivel de estrés,
sus actitudes para enfrentar la vida y su autoestima, aún y
cuando no hayan logrado grandes cambios en esas áreas, viven
grandes cambios en sus vidas cuando hacen el uso de esta poderosa
llave a la vez tan secreta y tan conocida: la sonrisa. Los que no
hacen ese trabajo también viven los cambios, pero son más
lentos y no se dan cuenta de ellos.
La sonrisa es
mucho más poderosa e importante de lo que creemos, pero esta
frase no la decimos para que suene bonita, la decimos como una verdad
científica. Los que hacen hábito de la sonrisa,
viven cambios muy positivos y avanzan más rápidamente
en su desarrollo personal, y por supuesto suelen disminuir
ese 80% de conflictos de vida de los que hablamos.
Vamos a continuar
comentándote más de esto y demostrándote cómo
usar esta habilidad en la siguiente publicación de nuestro
Boletín y verás por qué la vida cambia tanto
cuando estás enfocado en un buen desarrollo personal y haces
esa pequeña y poderosa mueca con tus labios.
Por lo pronto,
recuerda empezar a experimentar con tu sonrisa y a crecer por dentro.
Un saludo.
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