Y es tan profundo
y tan importante este sistema de comunicación que la interacción
se da no sólo entre miembros de la misma especie, sino entre
especies diferentes. Pongamos el ejemplo del perro pero ahora en lugar
de pensar en otro perro invasor piensa que eres tu el que está
entrando en el territorio prohibido. Imagina los ladridos, la mirada,
los gruñidos y los colmillos del perro y date cuenta cómo
es muy claro para tu mente que el animalito no está siendo
muy amigable contigo.
De hecho es normal
que en una situación así se te ponga el corazón
a toda marcha, se tense tu cuerpo y hasta te suden las manos, etc.
aún y cuando no seas una persona que le tiene miedo a los perros
y aún y cuando el perro sea del amigo al que visitas y sepas
que no te va a hacer nada. De todos modos reaccionas porque tu cerebro
tiene un programa muy antiguo y profundo que llamamos instinto que
te hace entender que el perro tiene intenciones de agredirte y no
puedes evitar que tu cuerpo reaccione a ese mensaje.
Bueno, pues exactamente
lo mismo sucede con una sonrisa. La sonrisa es justamente
una expresión que comunica, no es sólo una reacción
personal de las emociones positivas dentro de ti, sino que tiene la
función de comunicar este estado de ánimo y de esa forma
regular la interacción que tienes con los que están
a tu alrededor. (Lo mismo sucede son todas las expresiones
faciales de provocadas por nuestras emociones como el llanto, el asco
o el dolor por ejemplo).
Esto tiene consecuencias
en dos importantes sentidos. En un primer sentido la sonrisa expresa,
habla de tu estado motivacional. Este es el sentido que normalmente
tomamos en cuenta. La sonrisa como cualquier expresión facial
nos dice algo del estado de ánimo de quien la expresa.
La importancia
de esto es que podemos saber algo de la otra persona por las expresiones
que sus emociones provocan en ella y por consecuencia sabemos más
o menos la manera adecuada de comportamiento que sería propicio
para el momento. Si la persona tiene cara de enojo o de tristeza ajustamos
nuestro comportamiento a la información que eso nos revela.
Es obvio que nuestras interacciones con los demás se basan
enormemente en este tipo de comunicación no verbal que acontece
incluso de forma inconsciente y que de hecho representa el 90% de
nuestra comunicación en cualquier relación.
En un segundo
sentido tenemos lo que para nuestro tema resulta más importante
y lo que no es muy considerado. Nos referimos a lo que le sucede al
que ve la sonrisa, no al que la expresa, cuando tiene una sonrisa
enfrente. Como lo hemos dicho, el cerebro humano tiene ésta
y muchas otras expresiones faciales codificadas como reacciones instintivas
muy antiguas y profundas dentro de la evolución de nuestra
especie provocando este sistema de comunicación motivacional.
Y es por eso mismo que en el cerebro existen a la vez una serie de
reacciones muy poderosas, automáticas (no voluntarias) que
se generan cuando detectamos esas expresiones en alguien más.
En otras palabras,
existe una reacción instintiva inevitable que se da cuando
alguien nos sonríe en nuestro cerebro. Es algo así como
si alguien te machuca un dedo. Tú necesariamente reaccionas
ante ello con dolor y con un movimiento que trata de evitar que el
dedo se siga dañando porque instintivamente estás programado
para eso. Pues de la misma manera cuando
estás expuesto a una sonrisa tu cerebro genera una serie de
reacciones automáticas que tienden a generar un estado de ánimo
y mental determinado (uno positivo obviamente).
Puede ser que
en una situación así estés muy preocupado o deprimido
y que al ver una sonrisa no notes el cambio que se genera en ti porque
la intensidad de las emociones negativas que estás viviendo
es demasiado alta para el nivel de bienestar que te provoca el ver
una sonrisa, pero es seguro que tu cerebro sí realiza un cambio
en sus funciones y tiene una tendencia mayor a un mejor estado de
ánimo que la que tenía antes de ver la sonrisa.
Puede ser también
que hayas aprendido a que una sonrisa es inadecuada en determinadas
situaciones y que verla te provoque enojo porque lo consideres una
falta de respeto, pero nuevamente en el fondo existe una parte de
tu cerebro que está tendiendo más a un mejor estado
de ánimo que antes de identificar a la persona que sonrió.
El asunto es que
cuando le sonreímos a alguien más, inevitablemente
estamos provocando un cambio en su dinámica mental favoreciendo
estados de ánimo más positivos y actitudes más
abiertas. Es por esto que en verdad puede resultar sorprendente
la serie de cambios que puede desatar una actitud positiva en la vida
de las personas. Es un hecho científicamente fundamentado que
presentarle este tipo de actitudes y expresiones a los demás
hace que las respuestas de los demás sean más positivas.
Sí, con algo así de sencillo. Y sí te parece
exagerado el poder que le atribuimos a la sonrisa, sólo recuerda
que no es sólo el simple movimiento de tu boca el que está
provocando esos efectos, sino miles de años de evolución
humana.
Así que
ya lo sabes. Es un secreto a voces. Uno verdaderamente poderoso, pero
tan simple que solemos no tomarlo en serio. Todas
tus relaciones pueden adquirir mejores resultados si tienes una mayor
dedicación a favorecer en ti un estado de ánimo más
seguro, con menos ansiedad y con más sonrisas.
Se trata de sonrisas
reales, claro, no de esas que el otro sentirá como fingidas.
Pero no es difícil dibujar una sonrisa real aunque no estemos
brillando de alegría. Es sólo dibujar una sonrisa sincera.
Verás menos hostilidad y más aceptación
en las demás personas. Verás más comprensión
y más afinidad. Verás más amigos y menos extraños.
Verás más de lo mejor de los demás y de ti mismo.
En verdad, es
sorprendente. Practícalo y verás.
Muchos saludos.
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